Gabriela Águila, Santiago Garaño y Pablo Scatizza (coords). Cartografías de la represión en América Latina. Historias comparadas y conectadas de la violencia estatal (1960-1990). Buenos Aires: Imago Mundi, 2025. 374 PP.

Por Joaquín Manuel Simone

 

Facultad de Filosofía y Letras

Universidad Nacional de Buenos Aires

Buenos Aires

  Argentina

https://orcid.org/0009-0004-2882-069X

 

PolHis, Revista Bibliográfica Del Programa Interuniversitario De Historia Política,

Año 18, N° 36, pp. 199-201

Julio-Diciembre de 2025

ISSN 1853-7723

ARK-CAICYT

https://id.caicyt.gov.ar/ark:/s18537723/g5z7h1rri

 

 

Desde su conformación en el año 2014 la Red de Estudios sobre Represión y Violencia Política (RER) ha resultado un espacio fructífero para el desarrollo de los estudios de la represión en la Argentina. Como parte de este prolífico proyecto de producción académica han surgido tres compilaciones: Represión estatal y violencia paraestatal en la historia argentina reciente. Nuevos abordajes a 40 años del golpe de Estado (2016), La represión como política de estado. Estudios sobre la violencia estatal en el siglo XX (2020) y Cartografías de la represión en América Latina. Historias comparadas y conectadas de la violencia estatal (1960-1990) (2025). A esta última nos abocaremos en esta reseña.

El objetivo de esta compilación, compuesta de tres grandes áreas tituladas Comparaciones, Conexiones y Circulaciones, es distinto de las anteriores. En este caso, la indagación toma una perspectiva transnacional, resultado de una empresa académica a través de la cual se busca establecer una mayor vinculación de los procesos represivos en el marco latinoamericano y global.

Comparaciones contiene tres propuestas. En la primera de ellas Gabriela Águila y Mariana Joffily rastrean el desarrollo represivo en el Cono Sur y su escala transnacional desde la década de los sesenta hasta los ochenta, mostrando cómo se dio un deslizamiento del centro de gravedad represivo desde Brasil hacia la Argentina. En el segundo caso, Pablo Scatizza y Pablo Seguel realizan una acertada comparación entre los dispositivos represivos y los centros clandestinos de detención de los dos procesos represivos más importantes de la década del setenta, el argentino y el chileno. Para concluir dicha sección, Confino y Pontoriero llevan a cabo una novedosa contribución a un aspecto clave de las transiciones: las continuidades de los modelos contrainsurgentes en la formación de las incipientes democracias argentino-chilenas.

En el segundo apartado, Conexiones, encontramos cuatro artículos. El primero pertenece a Silvia Jensen, quien elabora una propuesta metodológica para pensar los exilios en los nuevos marcos historiográficos de la historia global, permitiendo observar el marco transnacional que tuvo la dimensión represiva y de los exiliados. Fernández Barrio realiza un interesante aporte en un aspecto poco estudiado: las misiones internacionales de los oficiales de la ESMA en el exterior. Este artículo aborda esta dimensión transnacional de diferentes modos, pero sobre todo pensar los usos que le dio la Armada a los espacios más allá de las fronteras; cómo los usó dentro de sus estrategias para encubrir o premiar a quienes participaron de la represión. Julieta Rostica y Laura Sala continúan con sus excelentes aportes respecto a la cuestión represiva en Centroamérica, en este caso mostrando cómo el “saber represivo” de la formación militar argentina fue trasladado al espacio centroamericano. Para concluir esta sección, contamos con el artículo de Camilo Vicente Ovalle, quien recupera los distintos mecanismos mediante el cual México, un país que es apartado generalmente de la cuestión contrainsurgente, puede ser reinsertado dentro del panorama represivo latinoamericano.

Por último, hallamos el apartado de Circulaciones, el cual consta de cuatro capítulos. El primero, perteneciente a Santiago Garaño y Jose Niebba, brinda un excelente análisis de fuentes que nos permite dilucidar la circulación de miembros de la Armada y de la Fuerza Armada en el Operativo Independencia. Además, cuenta con una impactante conclusión: una serie de indicios que muestran la presencia de militares extranjeros en dicho Operativo. En segundo lugar, María Azconegui muestra cómo en el caso del conflicto del Beagle la cuestión de la formación del enemigo externo en Argentina se articula con dos dimensiones: la represiva y la búsqueda del consenso. Por su parte, González Tizón se centra en el rol de la inteligencia en el proceso represivo argentino, tomando ciertos casos particulares para mostrar cómo el accionar antisubversivo se adaptaba las necesidades coyunturales del terrorismo de Estado. En último lugar hallamos los aportes de Mariana Tello Waiss, quien justamente ilustra la dimensión transnacional de la represión y de la militancia por medio del caso de automotores Orletti. Nos gustaría resaltar aquí la original estrategia narrativa propuesta por la autora, que resulta sumamente atractiva para el lector.

De este modo, creemos que el libro cumple con su objetivo principal: dar una introducción a una serie de tópicos que se encuentran desarrollándose en un campo académico en crecimiento. Los diferentes aportes son tan solo una breve entrada a investigaciones que merecen ser profundizadas. Así, se da forma una excelente compilación que permite tener un vistazo inicial al amplio panorama de la violencia estatal en Latinoamérica.