Jorge Myers y Gabriel Entin (eds.). Itinerarios de un metaconcepto. La comunidad en el siglo XIX latinoamericano. Madrid: Universidad Autónoma de Madrid, 2024, 413 pp.

Por Juan Alejandro Pautasso

 

Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”

Universidad de Buenos Aires

Buenos Aires

  Argentina

https://orcid.org/0009-0004-8870-1801

 

PolHis, Revista Bibliográfica Del Programa Interuniversitario De Historia Política,

Año 18, N° 36, pp. 190-192

Julio-Diciembre de 2025

ISSN 1853-7723

ARK-CAICYT

https://id.caicyt.gov.ar/ark:/s18537723/g5z7h1rri

 

El libro tiene su origen en el grupo Conceptos Políticos Fundamentales coordinado por Gabriel Entin, perteneciente al proyecto Iberconceptos III, dirigido por Javier Fernández Sebastián. Esto sitúa la obra en las coordenadas de la historia conceptual bajo dos tesis fundamentales: por un lado, los conceptos son polisémicos; y, por el otro, el lenguaje es opaco. Ambas son necesarias para comprender a la comunidad como objeto de controversias políticas e históricas, en las que se jugaron las permanencias y mutaciones de su sentido, en el siglo XIX latinoamericano. No obstante, la propuesta analítica del libro excede el marco teórico-metodológico de la historia conceptual, puesto que incluye el examen de las representaciones, los discursos y las experiencias de los sujetos históricos.

El libro se concentra en el período que se abre con la crisis de las monarquías ibéricas hacia fines del siglo XVIII hasta la construcción de los Estados-nación en las últimas décadas del siglo XIX. En esa ventana temporal, la comunidad se constituyó como un problema explícito en la esfera política y social, jugándose su significado, su institucionalización y su simbología. Los experimentos y la fragilidad que atravesaron las nuevas unidades políticas luego de las independencias hicieron que la comunidad fuese un problema ubicuo, así como insoslayable, siendo sus sentidos y usos escrutados públicamente. Los capítulos recuperan y exploran los interrogantes que surgieron en esas polémicas: ¿quiénes integraban qué comunidad? ¿cuáles eran los mecanismos de inclusión y de exclusión comunitaria? ¿era la comunidad plural o unánime?

La comunidad dista de ser una entidad esencialista que hunde sus raíces en la tradición, el vínculo emocional y la naturaleza, como la obra de Ferdinand Tönnies supo construir. Tampoco se reduce a ser una identidad que se construye a través de la simbología y la imaginación como Benedict Anderson teorizó. Estos son los enfoques con los que polemiza el libro a partir del análisis de casos empíricos que restituyen la multiplicidad de usos y significados que la comunidad adquirió, ganando densidad y profundidad con el transcurso del tiempo. Durante el siglo XIX latinoamericano su sentido fue permanentemente debatido, imposibilitando su cristalización en una definición unánime e incontrovertible.

Un componente central en este libro es la noción de “conceptos nómades” de Olivier Christin para pensar cómo la traslación, tanto de Europa a América Latina y viceversa, de los debates y propuestas en torno a la comunidad incide en los sentidos que esta adquiere. Si bien la geografía que abarca el libro está en clave atlántica, no se descuidan el resto de las escalas en las que se plasma la comunidad: local, regional, nacional y transnacional.

El libro habilita una lectura individual de los capítulos, pero su organización en tres secciones genera una cohesión que invita a un abordaje integral. La primera titulada “Constituciones”, que incluye los trabajos de Gabriel Entin, Francisco Ortega, Andre Jockyman Roithmann y Gerardo Gaetano, explora y analiza las reconfiguraciones de la noción de comunidad en la teoría constitucional entre 1830 y 1860 a partir de heterogéneas experiencias históricas —Nueva Granada, la república de Rio Grande do Sul y la República Oriental del Uruguay— que pusieron en evidencia las tensiones, problemas y dilemas pendientes que instauró el proceso de crisis de los imperios iberoamericanos.

“Heterogeneidades” designa la segunda parte del libro a cargo de Inés de Torres, Magdalena Cámpora, Ori Preuss, Jorge Myers y Matías González. La clave de análisis reside en cómo la comunidad fue concebida por la imaginación teórica y literaria. Por un lado, la comunidad emergió reconociendo la diversidad de la nación, lo que conllevó la formación de discursos sobre subcomunidades como las de raza, de clase y de género; y, por el otro, se proyectó un marco para la comunidad que tenía alcances continentales, lo cual excedía los límites de las naciones en construcción.

La tercera sección del libro denominada “Ciencias” cuenta con los aportes de Clément Thibaud, Edward Blumenthal y Pilar González Bernaldo de Quirós. Aquí el criterio de reflexión es la ciencia concebida en su dimensión natural y jurídica en relación con la comunidad. Este vínculo se examina en articulación con la raza, la clase y la nación, así como también con el papel del derecho internacional y el derecho marítimo asociado a la construcción de los contornos de la ciudadanía. El epílogo del libro pertenece a Quentin Deluermoz quien expone por qué la comunidad se posicionó como un metaconcepto del mundo contemporáneo a partir del episodio de la Comuna de París de 1871.

Más que basarse en la naturaleza, en el terreno teológico-divino o en un pasado idealizado, la comunidad rehúye del esencialismo porque se construye al calor de procesos históricos que le presentan desafíos, interrogantes y respuestas originales con el propósito de dar unidad y cohesión a una realidad heterogénea y fragmentada. La comunidad fue sistemáticamente controvertible porque era ambigua, indeterminada e inefable; cualidades que invitaron a los sujetos decimonónicos a intentar construirla y delimitarla. No obstante, al examinar tanto la experiencia histórica como la dimensión (meta)conceptual de la comunidad en el siglo XIX latinoamericano, el libro pone en evidencia un dilema subyacente: la búsqueda por construir lo común en la pluralidad se tensionaba a cada paso con experiencias y discursos disolventes como la guerra, las crisis, los faccionalismos y las revoluciones.