Marcelo Casals, Contrarrevolución, colaboracionismo y protesta. La clase media chilena y la dictadura militar. Santiago de Chile: Fondo de Cultura Económica, 2023, 374 pp.

Por Micaela Iturralde

Instituto de Investigaciones sobre Sociedades, Territorios y Culturas

Universidad Nacional de Mar del Plata

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

Mar del Plata, Argentina

 

PolHis, Revista Bibliográfica Del Programa Interuniversitario De Historia Política,

Año 17, N° 33, pp. 174-176

Enero- Junio de 2024

ISSN 1853-7723

 

 

A 50 años del golpe de Estado, el libro de Marcelo Casals propone una historia política, social y cultural de las clases medias chilenas bajo el autoritarismo militar. Para hacerlo, reconstruye la trama de organizaciones y representantes que, urdida bajo un ideal mesocrático, resultó clave no sólo en la oposición al gobierno de Salvador Allende y el aval a su derrocamiento, sino que también, años después, se orientó a la denuncia de la dictadura y la demanda de restablecimiento de la democracia. En diálogo con aquellos debates historiográficos que han considerado, por un lado, el problema de la construcción de consensos civiles a las experiencias autoritarias y, por el otro, las características, trayectorias y posicionamientos de un sujeto histórico de enorme complejidad y dinamismo como lo son las clases medias, su obra va más allá del estudio de las siempre atractivas izquierdas, para avanzar en el análisis de un conjunto diverso de actores que constituyeron una parte significativa de la base de sustentación del proyecto pinochetista y que, al mismo tiempo, resultaron clave para su denuncia y crítica cuando se movilizaron en favor del retorno a la institucionalidad democrática. A lo largo de seis capítulos, estudia ese sugestivo desplazamiento de la clase media y sus principales organizaciones representativas.

En la introducción, el autor realiza un minucioso estado de la cuestión acerca de la conformación de lo que denomina bloque social contrarrevolucionario, que dio sustento a la experiencia autoritaria. Ofrece precisiones acerca de cómo abordar conceptual y metodológicamente el análisis de un actor social, político, económico y cultural de carácter tan heterogéneo y elusivo como lo es la clase media. Antes que una entidad histórica fija, la clase media se define a partir de sus circunstancias históricas y se constituye en torno de su aspiración a un ideal social de pertenencia, compuesto por exigencias, intereses, pautas de consumo, modos de vinculación con el Estado e incluso formas de representación estética, que resultan dinámicas y son resultado de disputas públicas.

Para la década de 1970, la clase media chilena ya tenía una larga historia representada a partir de un conjunto amplio y diverso de organizaciones mesocráticas que habían logrado construir y profundizar en las dos décadas previas canales de negociación y participación con el Estado y con otros actores del sistema político, a partir de su inserción en el mercado de trabajo, su acceso a la educación y la salud, y a sus hábitos de consumo, entre otros aspectos. De ella formaban parte empleados, comerciantes, miembros de las llamadas profesiones liberales como abogados y médicos, técnicos y transportistas, todos ellos encuadrados en un conjunto de organizaciones que contaban ya para los años setenta con varias décadas de existencia, organización y activismo. Sin embargo, las organizaciones que apelaron al ideal mesocrático sobrepasaron el ámbito gremial y laboral, incluyendo instancias comunitarias, deportivas, filantrópicas, culturales y asistenciales, algunas de las cuales ejercieron una notoria influencia en la conducción de los asuntos públicos, como lo fueron las logias masónicas y los Rotary Clubs.

A partir de una narrativa analíticamente rigurosa y empíricamente probada, la obra se inscribe en el prolífico y productivo campo de estudios de la historia reciente de Chile. A través del estudio de actores pocas veces considerados en las obras del período, propone una comprensión compleja de las relaciones entre sociedad y dictadura desde la perspectiva de los sectores mesocráticos y sus dinámicos posicionamientos. Su análisis ofrece dos importantes contribuciones, plausibles de ser consideradas para otros casos nacionales. Por un lado, elabora un concepto operativo de clase media que lejos de definirse por indicadores fijos como ingresos, ocupación o nivel educativo, se constituye a partir de un ideal históricamente situado, en constante disputa y transformación, lo que permite considerar los contenidos y posiciones móviles que estos grupos detentaron a lo largo del período analizado. Por el otro, su estudio problematiza narrativas consagradas, frecuentemente organizadas sobre explicaciones teleológicas, moralizantes y mayormente devenidas de las memorias sociales en torno del período, que se estructuran sobre la base del binomio colaboración/resistencia para comprender las actitudes sociales durante las dictaduras. Demuestra que las fronteras entre los comportamientos no fueron del todo claras, que el tránsito del apoyo a la oposición no fue lineal y que no es posible sostener un relato de la división tajante y estática entre quienes colaboraron y quienes se opusieron ni tampoco uno sustentado en una artificial separación analítica entre Estado autoritario y sociedad civil.